Viviane Sassen

viviane

Three magi [Tres reyes magos], de la serie Parasomnia, 2010. C-print, 80 x 100 cm. Cortesía de la artista.

 

VIVIANE SASSEN (Holanda, 1972)

 

Primero estudió diseño de moda y luego fotografía y artes plásticas. Sassen creció en África oriental y ha tomado fotografías en el continente desde que regresó por primera vez, en 2002. Sassen ha expuesto en Francia, Italia, Estados Unidos, Australia, Sudáfrica y Nigeria, entre otros países. Su obra está en las coleciones del San Francisco Museum of Modern Art; Los Angeles County Museum of Art; Museum of Modern Art, Nueva York; Maison Européenne de la Photographie, París; Fotomuseum Winterthur, Suiza; y el Centre National des Art Plastiques, París. Entre sus galardones está el primer premio en el Prix de Rome (2007). Vive y trabaja en Amsterdam.

 

Entrevistadora:  Mariangela Méndez

 

MM: Usted pasó parte de su infancia en África. ¿Cómo fue el reencuentro con ese continente? ¿Por qué decidió tomar fotos ahí?

 

VS: Pase mis primeros anos ‘conscientes’ en Kenia, donde mi padre era un doctor en un pueblo cerca al lago Victoria. Aunque era muy joven, conservo recuerdos muy vividos.

En el 2000 conocí a mi actual esposo y volvimos juntos a África. El también es holandés y su padre trabajo como doctor en África. Estas coincidencias nos dieron curiosidad; queríamos mostrarnos mutuamente los lugares de nuestra infancia, ver que había pasado con el tiempo, explorar las diferencias y similaridades de la vida diaria en el África moderna y nuestros recuerdos exóticos, besados por el sol. Lo extraño es que cada vez que llegamos a África nos sentimos en casa, pero siempre te das cuenta de que nunca podrás ser de ahí verdaderamente. Eres un extranjero siempre.

Regrese a África siendo fotógrafa, así que fue natural examinar mis pensamientos y sensaciones con la lente. Primero pase mucho tiempo en pueblos de Sudáfrica, donde me sorprendió lo vibrante que era todo, en muchos niveles. Me emociono la manera en que los jóvenes diseñaban sus vidas, tomando las riendas, creando lenguajes, música y modas… En ese entonces yo tomaba fotos con un estilo más documental. Solo cuando regrese al África oriental comencé a tomar fotos planeadas; quizás influida por la fuerza de los recuerdos y los sueños vividos que tenía en las noches. Creo que me sentí viajando de vuelta en el tiempo, y de alguna forma regreso el pensamiento mágico e irracional de la niñez. Eso es lo que amo de África, me da la libertad de abandonar el pensamiento lógico y linear de occidente y abre las puertas a mi subconsciente.

 

MM: ¿Puede contarnos del proceso detrás de sus fotos? ¿Hay un dialogo con los retratados? ¿Hay una tensión entre lo que planea y lo que encuentra?

 

VS: Antes de empezar no sé lo que voy a hacer. Dejo que la intuición me lleve. No hay mucho más que pueda decir. Siempre llevo un cuaderno de bocetos. A veces me viene una idea a la mente como una burbuja de jabón. A veces veo algo en la calle, un gesto, una pose, un objeto. A veces me despierto en la mañana con una imagen en la mente. Y a veces simplemente me tropiezo con un árbol hermoso o un burro muerto.

Un perro encuentra un hueso mientras camina; tienes que mantenerte en movimiento. Lo que no es siempre fácil con mi vida cotidiana, es mucho más fácil en sitios desconocidos, nuevos territorios. La gente en mis fotografías planeadas a menudo son vecinos, amigos, familia de amigos o de conocidos, gente que conozco en mis viajes. Hablamos antes de empezar, les muestro mis bocetos, mis ideas, fotos que he tomado antes. Les explico mis intenciones, mis pensamientos y ahí comienza el dialogo.

Es una colaboración con ellos, un proceso muy delicado porque tiene un elemento de intimidad muy placentero para ambos. Si siento que al proceso le hace falta el gozo mutuo, no sigo. Es como bailar, al mismo tiempo muy juguetón y serio. La gente que fotografío están conscientes de jugar un papel; un personaje en una especie de ‘presentación privada’.

Obviamente debe haber confianza mutua, siempre estoy consciente del hecho de que yo llevo la cámara, que puede ser una herramienta de poder y control. También soy consciente de nuestras diferencias culturales y, a menudo, económicas.  Por eso, siento que debo ‘proteger’ a mis modelos y tratarlos como a mí me gustaría ser tratada.

 

www.vivianesassen.com

 

Lugar de exposición: Museo de Antioquia