Jimeno, Edwin

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Propiedad de estado, 2010. Performance. Cortesía del artista.

 

EDWIN JIMENO (Colombia, 1974)

 

Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en Cali, Santa Marta, Montería, Bogotá y Cartagena. Colombia. Fue uno de los 30 artistas del performance seleccionados en Actos de fabulación, dentro del Proyecto Pentágono del Ministerio de Cultura de Colombia. En su obra reflexiona sobre los conflictos de bio–poder para potencializar movimientos de resistencia, alentando a los otros a movilizarse para la transformación. Vive y trabaja en Santa Marta.

 

Entrevistador:  Javier Mejía

 

JM: Su trabajo siempre ha sido muy crítico con el establecimiento, cuestiona la autoridad y el estado como nación. Atragantado, la obra que se presenta en el 43 SNA hace parte de la serie Propiedad de Estado, háblanos de eso.

 

EJ: Atragantado es una reflexión sobre los horrores de la guerra en el país, donde el cuerpo se ve expuesto a los conflictos de vio-poder, el poder sobre la vida, sobre el gobernar o el reinar sobre el cuerpo. De ahí la tortura, la pena capital, los secuestros…

Con ello intento evidenciar el lado horrible del ser humano y en este caso el lado horrible de la guerra en Colombia, que no es nada nueva, si nos damos cuenta que desde los procesos independentistas somos un país sumido en conflictos armados.

 

JM: ¿Por qué seguir hablando desde el arte sobre la guerra en Colombia, cuando muchos artistas han sido reiterativos en ese tema?

 

EJ: Es necesario, porque es una situación presente en nuestro país, no es solo una situación que ha quedado en la historia. Día a día nos damos cuenta que todos de una u otra forma estamos involucrados en estos conflictos de forma directa o indirecta, y lo podemos ver; es lo que le sucede a nuestros padres, hijos, hermanos, a algún amigo o familiar. Por ello, dejar de hablar de esto es permitir que se repitan estos procesos y, peor aún, si olvidamos nuestra historia estamos condenados a repetirla.

 

JM: Atragantado habla de esos horrores de la guerra pero, señalando que algunos de esos horrores son los hechos más silenciados e invisibles del conflicto…

 

EJ: Exactamente, la obra permite mostrar y decir cosas de las que no se habla o no se ha hablado en este país. Normalmente se dice que las mujeres son las victimas sexuales en los conflictos armados porque es abusada, violada, victimizada; pero hoy por hoy, no solo es la mujer la afectada en este proceso de violencia, donde el abuso sexual es una estrategia de gobernabilidad y subyugamiento del cuerpo del otro; todo eso ha convertido al falo en un arma de guerra.

Igualmente en la actualidad estos procesos de sometimiento involucran a niños, niñas y hombres, pues en estos conflictos, tanto en Colombia como en otras partes del mundo, a los hombres se les abusa sexualmente para bajarle la moral al enemigo, someter el cuerpo y también la mente del rival. A todo esto se le suma el hecho del silencio. Te someten para gobernar tu cuerpo, para poseerte, torturarte, pero también para silenciarte, si ya es difícil para una mujer denunciar un abuso sexual, para un hombre reconocerlo también lo es. Y de esas cosas no se habla. Este tipo de tortura y de vejámenes permiten someter al rival, tanto corporal como mentalmente.

 

JM: Este Salón habla del concepto Saber desconocer, ¿cuál es tu reflexión acerca de esas acciones que no se conocen, no se saben y son muy poco visibles?

 

EJ: Atragantado es una reflexión sobre hechos de los que mucho se habla, que supuestamente conocemos, pero, en realidad desconocemos si lo analizamos bien. Desconocemos el horror mismo de la guerra, de los mecanismos de tortura, pues en nuestro país los entes que participan y han participado en estos conflictos armados se superan día a día para dejar salir lo más horrible de la naturaleza humana. Son grandes torturadores, generadores no solo de terror sino de pavor, pues es gracias a ese miedo que logran la conquista del otro. Y de esto poco se habla. En el caso de los vejámenes sexuales sobre el cuerpo del otro, de eso casi no se habla en este país machista, pues es vergonzoso reconocer que mi cuerpo ha sido sometido sexualmente y ha sido mancillado.

 

Lugar de exposición: Casa del Encuentro