Bucher, François

BucherFrancois

La Duración del Presente (Notas sobre la frecuencia), 2013. Instalación. Dimensiones variables.
Cortesía del artista.

 

FRANÇOIS BUCHER (Colombia, 1972)

 

Tiene una maestría en cine del School of the Art Institute de Chicago y realizó un fellowship en el Whitney Independent Study Program de Nueva York. Su obra e investigación incluye una amplia gama de intereses en distintos medios. Ha expuesto y proyec­tado su obra en eventos interna­cionales que incluyen las bienales de Venecia y Lyon; Fundación Proa, Madrid; Tate Britain, Londres, y el Festival de cine de Oberhausen. Ha recibido varios reconocimientos, entre ellos el primer premio en VideoEx, Zurich (2003), y el premio del jurado en Videolisboa, Lisboa (2003). Vive y trabaja en Berlín.

 

Entrevistadora:  Mariangela  Méndez

 

MM: Hay un tema al que vuelve en su obra y es la idea de la actualidad y lo noticioso. ¿Puede hablar un poco del atractivo que esto tiene?

 

FB: En mi obra lo noticioso es una noticia un poco vieja. En una época me interesaba la historia de la imagen en movimiento, sobre todo el concepto de lo cinemático, desde el final del siglo xix, cuando se vislumbra y se prologa en las vitrinas de los museos que crean una secuencia de stills en la oscuridad, pasando por el siglo xx y la penumbra de los teatros de cine, hasta la TV. El énfasis era ver cómo había transitado la imagen a partir de ser “proyección”, quiero decir proyección literal, proyección de la visión de un autor, proyección del sujeto mismo, a ser una imagen a sujetada por una “programación”; una programación, que obedece, tacita y literalmente a los lineamientos del mundo acéfalo del comercio. Es decir me intereso el paso de lo cinemático —donde cada decisión está enmarcada en una ética (aun el movimiento de una cámara) — a lo televisual, donde se programa en pro de un comercio de la imagen; donde dicha ética colapsa. Buscaba lugares donde la refracción de la imagen evidenciara esta historia, que es nuestra Historia; busque iconos de los

medios, desde Katherine Gun hasta Ernesto Samper, conducido por una pregunta, repito, ética. Buscaba éticas paradójicas que me llevaran a las preguntas más hondas sobre el destino de nuestras imágenes y nuestro destino con ellas.

La nueva noticia.  En el año 2008, algo cambio fundamentalmente en mi percepción del mundo. El principio, digamos, estable de realidad donde había vivido dio un giro (yo que pensaba, con mi intelecto, que había hecho la paz con un principio maleable de realidad…). Este cambio es difícil de expresar de frente; hay que ser como el coyote, hacer trucos, tender trampas para hablar de dicho “cambio de sistema operativo” como lo llame espontáneamente. Digamos que toda esa reflexión previa sobre los “medios” sobre el cine y los canales y los mil velos de la imagen mediática, paso a una fase ya no dedicada a la imagen en tanto imagen producida (en lo que consensualmente llamamos producida, es decir, con una cámara) a la imagen del mundo como si esta fuera “ya de por si fotográfica”, ya de por si fuera producción nuestra. Aquí aparecen trabajos como La segunda y media dimensión, una expedición a la meseta fotográfica.

La experiencia vivida en cuerpo propio, de lo que puedo llamar “hiper dimensional” me llevo a buscar pares, y en esos pares, encontré más y más laberintos que empataban con otros y abrían preguntas más y más insondables. La palabra medios y canal, entraron en una fase distinta, se convirtieron en médium y canal psíquico, la relativización del tiempo se conectó con ideas del mundo chamánico, y de ciencias descartadas. Todo esto llego a conectarse con el concepto de niveles de consciencia y con la idea de un ciclo largo; y finalmente con la idea de una forma del tiempo. Tome un viaje, al mar abierto, no sabiendo como tocaría tierra, y al otro lado me encontré con que mis palabras, las de antes, eran las mismas, solo que todas habían mutado.

 

MM: ¿Puede hablarnos de su teoría de la información?

 

FB: La información esconde el principio de que no sabemos nada que no sea entendido en nuestros propios términos, en el milagro secreto que sucede en el lugar escondido de nuestro auto descubrimiento. No hay información, hay sentidos que se tejen en el tiempo presente, que aterrizan en nuestra consciencia en un lugar donde nunca se estuvo antes, en una forma que antes no significo nada para nadie, nueva en el Universo, como es nuevo el que experimenta ese sentido; y que hoy despliega un holograma del infinito y refleja una armonía que nunca nos es dado mirar de frente o retener como referencia para otro. El conocimiento transforma, la información adormece. El que se siente informado por otro, en realidad está siendo controlado por otro. No estar en el sueño de otro, como decía Deleuze, si estas atrapado en el sueño de otro te jodiste. El sueño de otro

es lo que llaman información… no existe tal cosa.

 

Lugar de exposición: Museo de Antioquia