Baraya, Alberto

AlbertoBaraya

Expedición Machu Picchu – Amapola – Herbario de plantas artificiales. Objeto encontrado “Made in China”, 2013. Fotografía y dibujo sobre cartón. 81 x 56 x 6 cm.

 

ALBERTO BARAYA (Colombia, 1968)

Estudio Artes Plásticas en la Universidad Nacional de Colombia y tiene una maestría en estética y teoría del arte de la Universidad Autónoma de Madrid. Entre sus exposiciones individuales están Mimosas, Fotología, Fundación cu4rto Nivel. Bogotá (2005); 1204 tr/h, Alianza Colombo Francesa, Bogotá (2004); Herbario de Plantas Artificiales, Museo de Arte La Tertulia. Cali (2004) y Museo de arte Moderno de Bogotá (2003), y Mira que teas de morir, Mira que no sabes Qvando, Sala Oriente. Sevilla (2000). En su obra, Baraya utiliza procesos de selección y clasificación para reflexionar sobre la forma como nos relacionamos con el mundo. Vive y trabaja en Bogotá.

 

Entrevistadora:  Florencia Malbrán

 

 

MM: Veía este proyecto de Antropometrías aproximadas y recordaba tu proyecto del museo Guimet en Paris, donde le preguntabas al público que entendían por exotismo. Ahora te pregunto yo: ¿qué entiendes por exotismo?

 

AB: Hay muchas cosas interesantes. Yo creo que Antropometrías aproximadas es una manera de uno responderse a sí mismo, anos después, que es esto del exotismo. Tiene que ver con esta idea del encuentro con el otro, que puede ser o no diferente, pero que se te presenta como una pregunta un reto, un desafío. Puede ser algo seductor o manifestarse como odio. Pero lo interesante es que hay muchos modos de conocerse.

El exotismo viene cargado de la idea de la diferencia. Y eso puede aplicarse a quien esta acá al lado, porque se trata de alguien a quien proyectamos mentalmente como lejano, como que viene de otro planeta, y que es muy diferente a lo que yo soy. Hoy el exotismo esta tan al lado que uno mismo es el exótico.

 

MM: Y uno ha sido el exótico en muchas narraciones durante mucho tiempo… digo, uno como latinoamericano…

 

AB: Es casi literal la pregunta con este instrumento que me encontré. Es un proyecto que parte de la visión de los antropólogos que van a tratar de conocer al otro literalmente y hace una toma de medida físicas para tratar de dilucidar quien está al otro lado… La pregunta de quién es el otro es cuanto mide el otro. Si lo puedo medir, puedo también intuir quien es.

Es una especie de absurdo pero esa idea lleva al problema de que ese otro exótico también esta jerarquizado por la persona que lo mide. Es un otro medible y por lo tanto no es dialogable; en la dinámica que se da puedo obtener datos pero no se crea una relación.

 

MM: La idea de viaje ha estado presente en tu trabajo… viajes geográficos, en el tiempo, expediciones… ¿por qué te interesa tanto?

 

AB: Hace un rato alguien me preguntaba ¿por qué hace arte viajando? Y la respuesta es que uno hace algo, un proyecto,  y luego ve si es arte o no. En esos viajes uno va proyectando parte de lo que uno es. Y al encontrarse en un espacio distinto del habitual lo que uno ve no es lo exótico o lo diferente, ni está sacando conclusiones sobre todo eso. Ahí uno entiende lo que uno es o no es. Viajar es también mirar un espejo y al señalar lo diferente también señalarse a sí mismo.

Una de las cosas que sucede en los mecanismos de hacer arte o de pensar es jugar cambiando las circunstancias, cambiando ciertas condiciones. Viajar es una manera de cambiar las circunstancias de sí mismo y por lo tanto uno se expone. Estar en su propio medio puede ser adormecedor. Entonces se podría decir “viajo para despertar”.

 

MM: Alberto, ¿a qué te suena Saber desconocer?

 

AB: Tiene una relación muy directa con el proyecto, que explora la cuestión de como conocer al otro y que es lo que uno sabe de sí mismo a través de conocer al otro. Esto siguiendo con la dinámica de pensar que las antropometrías son encuentros con el otro que terminan siendo encuentros consigo mismo.

 

Lugar de exposición: Museo de Antioquia