Attia, Kader

 Kadderattia

Sound of Reappropriation [Sonido de reapropiación] 2013, videoproyección de carátulas de LPs con sonido. 12:18 min. Cortesía Galerie Nagel Draxler, Galerie Krinzinger, y Galleria Continua.

 

KADER ATTIA (Francia, 1970)

Hijo de una familia algerina esta­blecida en París, estudió filosofía y artes plásticas en París y artes en la Escuela de Artes Aplicadas ‘La Massana’ en Barcelona. Su primera exposición individual tuvo lugar en 1996 en la República Democrática del Congo. Ganó reconocimiento internacional en la 50 Bienal de Venecia (2003) y en la Bienal de Lyon (2005). Ha realizado diversas exposiciones individuales y colectivas alrededor del mundo. Su obra hace parte de las colecciones de museos como el Tate Modern, Londres; MoMA, Nueva York; Colección Centro Georges Pompidou, París, y MAHTAF, Qatar, entre otras. Su trabajo examina la relación entre el pensamiento occidental y otras culturas, en especial a través de arquitectura, y las nociones de cuerpo, historia y naturaleza. Vive y trabaja en Berlín y Argelia.

 

Entrevistador:  Oscar Roldán

 

OR: Su trabajo se nutre de fenómenos socio-culturales complejos muy cercano a nociones de identidad, migración, globalización, entre otras. ¿Cómo llego al arte y qué papel juegan estos fenómenos culturales en su trabajo?

 

KA: Julio Cesar decía que “todos los caminos conducen a Roma”. A veces el arte funciona así. Pero en mi caso esos caminos funcionan en una dualidad que se confunde con un tercer camino. Esto lo entiendo como un pensamiento. Esos dos caminos son los fundamentos del pensamiento que invento el ser humano: los matemáticos por un lado y el arte por el otro. Entre esos dos universos estriba una frontera como un puente, que separa tanto como acerca, tal vez, a esos dos antagonismos: la Filosofía…

 

Es definitivamente este último aspecto el que me ayuda a reflexionar, entender y crear una forma de pensamiento que se pregunta sobre todos los temas que has evocado en tu pregunta, y muchos más también, en una dirección artística, o sea formalmente y conceptualmente sin fin.

 

OR: Su obra tiene una importante carga narrativa que busca contrastar los anales de la historia con situaciones paradójicas de nuestro tiempo.  ¿Cómo operan estas narraciones y que elementos le interesan para conformarlas?

 

KA: Creo en la continuación de todo… Como Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, creo que la evolución de cualquier orden existente, ya sea vegetal, animal, o mineral, hace parte de una continuidad casi sin fin, basada en el principio de selección.  El problema es que desde el racionalismo cartesiano, la modernidad occidental ha construido un proyecto de la evolución (el progreso) con una cierta amnesia del pasado. En todos los campos político, científico y artístico, el pasado se volvió la gran cosa que había que olvidar “para construir un mundo nuevo”, aunque hubiera sido posible inventarlo mezclando tradición y modernidad… Entonces el mundo europeo hizo de esa idea la razón principal para colonizar el resto del planeta. Una hipocresía que sigue hasta hoy…

 

OR: Evidentemente la producción del arte se refiere al contexto vivencial del artista, asunto que podemos ver claramente en su trabajo. ¿Cómo lee la relación que se puede establecer entre su obra y el contexto latinoamericano?

 

KA: Veo este contexto de una manera muy paradójica. Primero porque tengo en mi historia personal muchas relaciones con Latinoamérica. Viví hace muchos años en México y Venezuela, compartiendo durante largo tiempo mi vida con latinoamericanos allí. Por otro lado, está el hecho de que cada vez que fui a América Latina encontré culturas más cercanas de lo que creía antes de llegar. De la cultura política hasta la artística me hizo pensar en una proximidad ética con mi historia personal de niño argelino que creció aislado en la cultura francesa y argelina. En efecto pase mi juventud entre Argelia y Francia hasta la adolescencia. Luego me fui a Venezuela y México cuando fui mayor, después de mi graduación en París. Al regresar a París fui a vivir al Congo donde tuve mis primeras experiencias emocional e intelectualmente densas. Creo que el Congo me ayudo a hacer la síntesis de mis influencias francesas, argelinas y latinoamericanas.

 

Lugar de exposición: Edificio Antioquia. Sede Alterna Universidad de Antioquia.